jueves, 9 de marzo de 2023

REFORMA Y GATOPARDISMO

Por: Efraín José Pastor Nieves, historiador

El gatopardismo es el peligro detrás del reformismo cuando éste se queda en el mero "Efecto Lampedusa", que finalmente es la esencia del Gattopardo de Tomasi...El riesgo que se corre es que todo quede en simple maquillaje…que algo "cambie" pero lo grueso de los privilegios de los poderosos tradicionales quede intacto.
          Palabra derivada del italiano Gattopardo, gato negro en buen español, que es el título de la novela del escritor siciliano Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa (1896-1957), que habla de la decadencia de la nobleza siciliana en la época de la unificación italiana y relata el matrimonio del sobrino de un viejo príncipe con la hija de un comerciante plebeyo de la región. 

            Frente al inevitable ascenso de la burguesía, el viejo noble decide promover este matrimonio con el propósito de insertar a su clase social en decadencia con sus enemigos mortales, para convertirlos en la nueva fuerza política dominante.

          La expresión gatopardismo se usa para señalar la actitud de “cambiar todo para que las cosas sigan iguales", tal como lo proclamaba reiteradamente el personaje de la novela, en el marco del pacto con el enemigo político tradicional.

            El gatopardismo es entonces la filosofía de quienes piensan que es necesario que algo cambie con el fin de que todo siga igual. El efecto Lampedusa, del que se habla a veces, consiste en hacer las cosas de modo que algo mute para que lo demás permanezca intocado en la organización social. 

           Se hace referencia a reformas meramente cosméticas, ociosas o de distracción que se proponen para mantener incólumes los privilegios sociales y económicos de quienes precisamente están detrás de esas reformas de superficiales.

              Es pertinente señalar que los marxistas admiten la lucha por las reformas, es decir, por mejoras de la situación de los trabajadores que no lesionan el poder, dejándolo como estaba, en manos de la clase dominante. Pero, a la vez, el marxismo combate el reformismo, que se puede resumir como la reforma por la reforma. Esto es abandonar la lucha por la revolución social y la realización de profundas transformaciones económicas y políticas de la sociedad que signifiquen la instauración de un nuevo poder bajo el mando de los trabajadores y al servicio de todos los sectores sociales populares, y quedarse en meros cambios de forma. 

              El ejemplo histórico que ilustra la posición del marxismo-leninismo en esta materia es la táctica de los bolchevique dirigidos por Lenin en 1917 a través de las revoluciones de febrero y de octubre, la primera democrático-burguesa con el objetivo de derrocar al zarismo, y la segunda proletaria, socialista, con el fin de derrocar al capitalismo e instaurar el poder de los soviets o consejos de obreros, campesinos, intelectuales y soldados representantes de los sectores populares. Frente a la revolución de febrero los leninistas impulsaron las reformas democráticas. En octubre plantearon la toma del poder por los soviets y el llamado a la insurrección armada, esto es, la revolución socialista encabezada por la clase obrera y sus aliados de clase.

          En cuanto al gatopardismo, es interesante recordar que la novela de Tomasi dio origen en la segunda mitad del siglo pasado a la película de Luchino Visconte “El Gatopardo”, una coproducción franco-italiana estrenada en 1963, considerada uno de los grandes filmes de la historia del cine, con la actuación magistral de Burt Lancaster y Claudia Cardinale. Inolvidable la escena final de la película en la que il Gattopardo, luego de bailar con su novia se pierde en las antiguas calles de Sicilia y vuelve a sus raíces de sangre.
     

No hay comentarios:

Publicar un comentario